“La intención es lo que cuenta”

 

Recuerdo a una Acciente entrada en edad que vivía con su hermana (un poco menor que ella) que me visitaba cuando tenía mi consultorio en el casco histórico de Caracas.

En una de esas consultas le enseñé a bendecir el agua (por lo que ya todos sabemos: el agua es capaz de atrapar las emociones y grabarlas, cual cinta electromagnética).

A mi Acciente (No paciente) le tocaba regresar a la próxima consulta en una semana. Me llamó la atención que no acudió, ni tampoco avisó que no vendría (algo poco usual en mis consultas). Posteriormente pidió cita una semana después. Al entrar al consultorio la miré bien y noto que se veía algo demacrada,  le pregunté qué le había ocurrido y me dijo:

-“Tuve una mega pelea con mi hermana, y te juro que lo que me provocaba  era matarla…Chica estaba tan alterada que me temblaba todo el cuerpo, entré a mi habitación y me acordé lo que me enseñaste sobre bendecir el agua. Me dije coño de la madre, voy a tener que bendecir ésta agua para ver si me calmo,  porque la loca de mi hermana no deja de joder… Tomé el vaso de agua en mis manos y respiraba y respiraba sobre el vaso toda esa rabia. Me fui calmando y me tomé el vaso de agua. Me quité la ropa para ducharme… manita en la ducha me dio un dolor de estomago, que no me dejaba moverme, tuve que llamar a mi hermana  para que me sacará de la regadera, me tuvo que vestir y además, llevarme a la clínica de emergencia. Supuestamente, fue como un envenenamiento o una intoxicación, pero nunca se supo qué fue. Casi me muero!!!”.

Mi acciente es en extremo cómica, todo lo toma en broma y su cara mientras contaba su historia era para morirse de la risa. Yo trataba de no reirme porque para mi eso era algo muy serio. Al final de su narración yo tenia una carcajada congelada en mi cara, los ojos los tenia como dos huevos fritos a punto de estallar de la risa.

Ella se me acerca al oído y me dice en voz baja “Yo estoy segura, segura, que fue el agua que supuestamente había bendecido”. No aguanté más la carcajada y nos reímos a más no poder. Esa experiencia nos enseñó algo muy importante: que realmente el agua tiene memoria. Para hacerles el cuento corto, ella resolvió todos sus problemas con su hermana.

Este pequeño cuento lo uno con una reflexión: en ocasiones las personas se ponen a limpiar la casa con pensamientos terroríficos y resongando “TODO YO, A MI NADIE ME AYUDA, SI YO NO LIMPIO AQUÍ NADIE LIMPIA” y pare de contar, sin saber que lo que cuenta es la intención por eso rezar con miedo, dar dinero con rabia, o recibirlo con desconfianza, NO FUNCIONA!!!

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