Los Milagros Existen

Los milagros existen

 

“Yo me acosté y dormí, y después desperté, porque Dios me sustentaba” Salmo 3:5

Desperté, mire el reloj, eran las 3:35 am del día 14 del mes de enero del 2009, recordé una bella canción llamada Escríbeme una carta, de los Nocheros que solíamos llevar a los Novios y Esposo en serenata en su último día de escuela,  me levante de la cama para hacer mi acostumbrado infusión de flor de Jamaica, y escribí así:

En una de las tantas noches que solíamos salir a cenar con nuestros hijos (Josué y David) me detuve a tomar la Biblia que permanecía cerrada sobre un baúl, la abrí y salió salmo 90(91), me pareció lindo y oramos.

Por los tres días siguientes por alguna razón comenzamos a Orar antes de salir…. parecía que la Biblia nos llamaba. Precisamente ese último día fue un domingo. Una de mis hermanas nos invito a su terreno donde estaban construyendo una hermosa casa. Al caer la noche siempre era buena idea pasar a la casa de la cuñada de mi hermana para tomar el acostumbrado chocolate caliente o a merendar. Nos fuimos contentos de tan bello día, llegamos abajo aproximadamente a las 10:30 pm…

El semáforo avisó rojo, nos detuvimos… esperamos nuestra luz verde, al estar en el medio del cruce mi esposo frenó abruptamente, pues un carro a gran velocidad, casi nos envestía. El mayor de mi hijo desde la ventanilla trasera le grito algo. Todos volteamos a mirarlo, pues nos sorprendió su reacción, le advertí que no volviera a hacer eso, era peligroso. Al instante el hombre freno de una y nos esperó más adelante.

Le pido a Enrique que se quedara atrás un rato a ver si el carro se iba, pero la velocidad de los carros nos obliga a pasarle a un lado. El hombre puso nuevamente el carro en marcha a gran velocidad y nos rebaso por el lado izquierdo, justo al frente de Enrique y frenó. No se cruzaron palabras. Yo no podía ver, el carro del hombre era pequeño y nosotros estábamos en una camioneta. Angustiada le preguntaba a mi esposo ¿Qué pasa, Enrique, qué pasa?

Todavía hoy, no sé cómo describir ese momento. Sólo escuchaba a los muchachos murmurar, comenzó a verse todo como en cámara lenta, y una fuerza extraña, poderosa nos empujaba a todos hacia el lado derecho, mientras yo hacía resistencia a aquella fuerza sobrenatural, seguía preguntando, pero esta vez no a Enrique sino a lo que fuera que me empujaba. Escuche el vehículo del hombre picar cauchos a gran velocidad y perderse en la oscuridad de la noche.

Todos estábamos asombrados, especialmente mi ahijada que para ese momento era modelo, mi hijo mayor y mi esposo que lograron ver lo sucedido y también sintieron esa fuerza misteriosa que nos agachaba del lado derecho.

Les costó recobrar el habla, estaban como en shock, pálidos, solo movían la cabeza como aturdidos. Todavía estaba en marcha la camioneta, a muy poca velocidad, hasta que paró. Mi hijo mayor y mi ahijada se atropellaban para hablar, uno decía algo y el otro completaba:

-“El hombre tenía un arma y apuntaba a mi papá” decía mi hijo mayor

-“El hombre tenía un arma y apuntaba a mi padrino” decía mi ahijada.”

El hombre que tenía el dedo en el gatillo apuntando con cara de odio, pero de pronto se asustó, puso cara de terror, espanto, miedo, soltó el revólver como pegando gritos y pico caucho. Cada uno dijo lo que vio y lo que sintió, de pronto, no había nada más que hablar, se hizo un gran silencio, tal vez reflexionaba lo ocurrido.

No cabe duda que acabábamos de ser testigos de un gran milagro en nuestras vidas.

Pero yo…reflexiva, cautelosa, pensaba; “Si, definitivamente fue un milagro, fue el Espíritu Santo que nos protegió”

Acordamos dar ese testimonio el miércoles en misa de 5:30 pm.

Mi mente más hacia lo científico, dudaba lo vivido y curiosa le pedí a Dios así;

-“Diosito yo sé que fue un milagro, no cabe duda, pero también sabes que soy muy curiosa”, ¿Por qué no me muestras lo que vio ese hombre?

-“Pero eso si…tu sabes que soy muy miedosa (Cagon…), no me vayas a asustar, es mejor que me lo muestres en sueños”…y su respuesta no se hizo esperar…

Estando al frente de mi computadora justo para escribir esa experiencia (que por cierto no escribí sino muchos años después) me llamo la atención de la biblioteca una Biblia que JAMÁS había visto, con extrañeza lo abrí, para saber de quién era esa Biblia y salió; Daniel 3, 6 (creo, No recuerdo bien tengo que búscalo) estaba subrayado justo esa parte;

“El vio; un gran monstruo que se levantaba sobre él, de pies de barro y cabeza…

Las letras se borraban de mis ojos por las lágrimas y me acusaba de incrédula…recordaba a Santo Tomas, ver para creer. Ya no quería leer más, no hacía falta, y un aroma de rosas me acompaño. Luego supe que esa Biblia era de mi suegra, fallecida.

Me percate que ya eran las 5:32 Am. cuando termine de escribir esta experiencia de vida.

En medio de los retos de la vida, puede parecer que el orden divino no es evidente, sin embargo, sé que está presente y poderosamente Activo. Puede que me dé cuenta de este orden Sagrado, después que he pasado por circunstancias y acontecimientos, entonces comprendo que todo ha ocurrido en orden divino.

Jamás había escrito nada de esto, no se cuál es la razón, por la cual siento que es el momento, sólo sé que he presenciado muchos milagros, algunos me di cuenta enseguida, otros los descubrí 15 años después, y de eso les escribiré algún día.

Mis flores siempre en capullo para ti.

Por Carmen Cruzzco.

2

  1. Morela Madrid
    Enero 11, 2017

    Tienes razón … Cada dia esta lleno de milagros q por alguna razón no llegamos a ver claramente… Por eso creo q pasan los años para darse cuenta de q ocurrió… Cuando algo vuelve a nuestra mente o alguien hace un comentario q nos hace regresar…

  2. carmen
    Enero 12, 2017

    Hola Morela mil gracias por tu comentario, de esa forma siento correspondencia, eso lo valoro mucho, un cálido abrazo.

Escribe un comentario